ETF vs Roboadvisor

En entradas anteriores ya hablamos de cómo invertir mediante ETF, y también de los Roboadvisor. Dijimos que éstos son una magnífica herramienta para invertir de forma diversificada, sin esfuerzo, y que se trata de un producto equivalente al que ofrecen fondos tradicionales y bancos, con unas comisiones muchísimo menores.

Por otro lado, los ETF permiten formar tu propia cartera, similar a la de los roboadvisor, algo que puede ser preferible en algunos casos. Vamos a ver de qué parámetros depende esta decisión y cuáles son las ventajas e inconvenientes de cada opción.

Para ello, he creado un model Excel descargable en el que cada uno podrá introducir los parámetros y sacar sus propias conclusiones. El Excel realiza la comparativa con Indexa y Finizens, dos roboadvisor de referencia (y con los que no tengo ninguna relación), mostrando la diferencia de invertir por uno mismo, asumiendo rentabilidades idénticas en los fondos escogidos. También, para ilustrar el poder del interés compuesto en las comisiones, el Excel calcula la rentabilidad con un fondo/plan de pensiones tradicional, que cobre una comisión superior al 1%. La diferencia a 20 años sorprenderá a más de uno...

Factores decisivos

La decisión de invertir con un roboadvisor o por nuestra cuenta dependerá de:

  • tamaño de la cartera y aportaciones

  • comisión de gestión del banco/broker

  • número de aportaciones anuales

  • comisión por compra con el banco/broker

El tamaño de la cartera juega un papel importante, ya que pese a que la comisión total del roboadvisor es mayor en porcentaje, los costes de comprar con un broker más la comisión de mantenimiento de éste pueden hacer que no merezca la pena. Así pues, para una cartera pequeña el roboadvisor resulta más económico, pero a medida que ésta crece y realicemos aportaciones, el importe de las comisiones del roboadvisor será más significativo.

 

También dependerá del banco con el que operemos. Por ejemplo, ING no cobra comisión de mantenimiento siempre que se haga una operación al semestre, lo cual es muy interesante, pero la mayoría de bancos cobran un porcentaje anual del valor de la cartera depositada, o una comisión fija por cada valor distinto.

Por último, el número de aportaciones que realicemos al año influirá. Hacer aportaciones a un roboadvisor no tiene coste, mientras que en un broker el coste típico de cada orden de compra para valores internacionales es de 20€.

Teniendo esto en cuenta, analicemos distintos escenarios para ver el ahorro en comisiones (y su impacto en la rentabilidad) a largo plazo.

Conclusiones

Jugando con el modelo Excel y probando distintos parámetros, cada uno puede extraer sus propias conclusiones.

 

Las mías serían:

  • carteras pequeñas, mejor roboadvisor: suponiendo una inversión inicial de 5000€, y aportaciones anuales de 1000€, los costes de compra anuales NO compensan la mayor comisión de gestión del roboadvisor. Pese a que el coste medio de los fondos o ETF pueda ser de solo el 0.2% anual frente a más de un 0.7% del roboadvisor, el gasto de hacer al menos 5 compras anuales a razón de 20€ por compra (gasto típico en muchos brokers de bancos, mientras que el roboadvisor NO cobra por hacer compras) inclina la balanza a favor del segundo. Tal y como vemos en el ejemplo 1, a 10 años e incluso a 20 años el saldo en rentabilidad es favorable al roboadvisor.

Considerando un caso más favorable, con comisiones de compra más bajas, de 5€, y sin comisión de mantenimiento, como podría ser el caso de DeGiro, el saldo ya sale favorable a operar por uno mismo. Sin embargo, y esto es opinable, el ahorro no compensa el esfuerzo de andar operando uno mismo: unos 300€ a 10 años vista (30€ al año) y 2000€ a 20 años (100€/año). Aqui ya vemos sin embargo el impacto de las comisiones en cuanto la cartera empieza a crecer.

  • carteras grandes, mejor uno mismo: cuando el tamaño de la cartera alcanza cierta masa crítica, la fuerza del interés compuesto se manifiesta en toda su gloria. Incluso realizando un número mayor de aportaciones al año, con un coste de 20€, el saldo a 20 años vista es ya notable, de unos 10000€ a favor de la "autocartera". Esto es con un saldo inicial de 25,000€ y aportaciones anuales de 5,000€. Cuanto mayor sea esa cantidad inicial y las aportaciones, mayor será la diferencia.

​En este ejemplo he introducido también la comparativa con un plan de inversiones tradicional (3ª caja) que típicamente cobra más de un 1%. Sirva para ilustrar la tremenda importancia de minimizar las comisiones desde el principio.

 

Unos pocos puntos porcentuales de comisión pueden parecer una nimiedad en boca del gestor que trata de vendérnos el fondo/plan, en pos de un mejor servicio y asesoramiento personalizado, pero para cuando queramos jubilarnos o hacer uso de nuestros ahorros, supondrán una diferencia de 5 cifras, si no de 6...

Instrucciones Excel

Con esto, os dejo el modelo excel para que podáis descargarlo, experimentar y sacar vuestras propias conclusiones.

Muy sencillo: Solamente hay que modificar las celdas en amarillo, el resto de campos se calculan solos. Simplemente hay que introducir el tamaño inicial de la cartera, costes de comisiones de tu banco/broker, aportaciones anuales, rentabilidad esperada, y composición de la cartera, tal y como se indica:

*La cuestión de cómo conformar una cartera con productos idénticos o parecidos a los de Finizens o Indexa dependerá de la oferta de productos del broker que se utilice. Las posiciones principales (USA, Europa, Emergentes...) deberían estar disponibles al menos en versión ETF de iShares, Vanguard, Lyxor o xTrackers en cualquier broker que se precie. Algunos de bonos pueden ser más complicados de encontrar. Puedes consultar mi lista de ETF para ver algunas de las opciones más eficientes de cada clase.

 

Comentario Final

Formar una cartera propia tiene indudables ventaja. A parte del ahorro en costes (que se traduce en mayor rentabilidad) también proporciona una mayor flexibilidad: órdenes de compra y venta inmediatas frente a días de retraso en un fondo, escoger la compisción por uno mismo). Pero también acarrea más trabajo: el famoso rebalanceo que los roboadvisors hacen de forma automática, hemos de hacerlo manualmente. Aunque no es complicado (bastará con hacer más aportaciones a aquellos componentes que han perdido peso para restablecer el equilibrio), puede no ser apto para alguien que empieza de cero y carece de experiencia operando y seleccionando ETF y fondos. También, sin en algún momento deseamos cambiar una posición por un producto mejor o más barato, deberemos vender y comprar manualmente, mientras que el roboadvisor lo hará por nosotros de motu propio (además del paso por hacienda en el caso de vender un ETF con plusvalías).

Por tanto, la decisión entre el roboadvisor o formar una cartera propia no depende solo del ahorro en costes sino también de cuánto se valore la simplicidad y comodidad de no tener que operar.

Mi única intención con este artículo es poner sobre la mesa toda la información para que cada uno decida, y espero haberlo hecho.

* * *

El único aviso a navegantes es contra aquellos productos de inversión, ya sean planes u otros fondos, que cobren más del 1% anual por lo mismo que ofrece un roboadvisor o puede replicar uno mismo.

Como por ejemplo... este fondo del Santander RV Norteamérica, que cobra la friolera del 2.68% anual por hacerlo mucho peor que el índice, y limitarse a invertir en otros fondos pasivos baratos de iShares o Lyxor.

 

Esto no es un roboadvisor, es un ROBO en toda regla, que debería tener prohibido ser comercializado:

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